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Plato Mandala · Añil
Serie Mandala
Mirar el mar calma la mente. Añil es azul profundo en el centro y se aclara hacia el borde, como el agua vista desde la orilla. Su mandala, el más minucioso de la serie, pide lo mismo que la meditación: quedarse, mirar, no tener prisa por llegar. Para la pared de tu sala de yoga o para que el café de la mañana empiece mirando al mar.
En sánscrito, mandala significa círculo. Durante siglos, los monjes tibetanos los han dibujado grano a grano con arena de colores, durante días, para después barrerlos. Lo importante nunca fue el resultado, sino la atención puesta en cada trazo.
Estos platos nacen de la misma idea. Cada mandala está grabado a mano en el barro, línea a línea, poc a poc. Ninguno se puede hacer con prisa y ninguno sale igual que otro.
Son piezas para usar y para mirar: para un desayuno que empiece más despacio, para la pared de casa o para la sala donde practicas. Pequeños recordatorios de que el momento presente también se puede servir en la mesa.
Pieza única. Torneada y decorada a mano en el taller de Poc a Poc. El mandala está esgrafiado a mano, línea a línea, así que no hay dos iguales: las pequeñas irregularidades son la huella de las manos que lo hicieron.
Medidas: 11 × 11 cm aprox. Acabado: esmaltado, apto para alimentos. Cuidados: apto para lavavajillas y microondas. Compra: puedes llevarte un plato o reunir varios de la serie. A partir de 3, tienes un 10 % de descuento.
Serie Mandala
Mirar el mar calma la mente. Añil es azul profundo en el centro y se aclara hacia el borde, como el agua vista desde la orilla. Su mandala, el más minucioso de la serie, pide lo mismo que la meditación: quedarse, mirar, no tener prisa por llegar. Para la pared de tu sala de yoga o para que el café de la mañana empiece mirando al mar.
En sánscrito, mandala significa círculo. Durante siglos, los monjes tibetanos los han dibujado grano a grano con arena de colores, durante días, para después barrerlos. Lo importante nunca fue el resultado, sino la atención puesta en cada trazo.
Estos platos nacen de la misma idea. Cada mandala está grabado a mano en el barro, línea a línea, poc a poc. Ninguno se puede hacer con prisa y ninguno sale igual que otro.
Son piezas para usar y para mirar: para un desayuno que empiece más despacio, para la pared de casa o para la sala donde practicas. Pequeños recordatorios de que el momento presente también se puede servir en la mesa.
Pieza única. Torneada y decorada a mano en el taller de Poc a Poc. El mandala está esgrafiado a mano, línea a línea, así que no hay dos iguales: las pequeñas irregularidades son la huella de las manos que lo hicieron.
Medidas: 11 × 11 cm aprox. Acabado: esmaltado, apto para alimentos. Cuidados: apto para lavavajillas y microondas. Compra: puedes llevarte un plato o reunir varios de la serie. A partir de 3, tienes un 10 % de descuento.